El TDAH en primera persona

El Trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) afecta a entre un 5 y un 8% de la población infantil
Carlos tiene 8 años y cursa 3º de primaria. Todos los días su profesora escribe varias notas a sus padres informándoles de su falta de atención y de esfuerzo, de su inquietud física interrumpiendo y molestando a otros niños. Sus padres ya no saben qué hacer porque en casa también es inquieto, desordenado y nervioso.
Las discusiones son frecuentes a la hora de hacer las tareas escolares: se levanta continuamente de su silla, se despista con cualquier excusa y necesita que sus padres estén con él continuamente porque si no, no las termina. Aunque sus progenitores le dedican mucho tiempo, no consiguen que apruebe las asignaturas. Carlos ha dejado su actividad deportiva y sufre castigos a menudo por lo que el ambiente en casa es francamente malo. Después de recurrir a varios especialistas, Carlos ha sido diagnosticado de Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad.
El Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) es un trastorno neurobiológico muy frecuente en la infancia y en la adolescencia y afecta entre a un 5 y un 8% de la población infantil. Se trata de un problema conductual y cognitivo, definiéndose por la presencia, en mayor o menor grado, de los siguientes síntomas:
- Déficit de atención: evita hacer tareas que requieren esfuerzo mental, tiene falta de concentración, se distrae frecuentemente, comete errores derivados de la falta de atención, tiene falta de organización, no finaliza los trabajos y pierde objetos continuamente, etc.

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Día del Maestro: cada vez hay menos profesores varones

La presencia de hombres cae un 45% en las aulas de primaria. Apenas son uno de cada cinco. Los alumnos más pequeños pierden referentes masculinos
Hoy 27 de noviembre es el Día del Maestro, aunque casi sería mejor decir Día de la Maestra. Los hombres nunca han sido mayoría en los claustros de profesores de primaria (de seis a 12 años), pero su número no para de menguar. En apenas 40 años, su presencia en las aulas de los más pequeños se ha quedado en menos de la mitad. En 1987 eran un 42,13%, una década después el 36,6%, en 2004 pasaron a ser uno de cada cuatro (24,4%) y en 2016 —últimos datos del Ministerio de Educación— apenas uno de cada cinco.

La desproporción por sexos es aún mayor en los primeros años. Cuanto más pequeño es el niño, más posibilidades hay de que su maestra sea una mujer. Hasta el extremo de que en la etapa de infantil (alumnos de tres a seis años, una enseñanza no obligatoria) el 97,6% de los educadores eran maestras en el curso 2015/20016, según datos del ministerio. Las mujeres han interiorizado que “la ternura, la dulzura y la paciencia son cualidades femeninas” y que, por tanto, son las más indicadas para ocuparse de los más pequeños, señala la socióloga de la Educación Sonsoles San Román, de la Universidad Autónoma de Madrid. La enseñanza temprana se ve "como una prolongación de la maternidad, se les pide que en clase sean más maternales que profesionales", añade.

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